Historia de Vida de dos Radioaficionados
Artículo escrito por José Manuel Rodríguez Valdivia
Poder Popular Río Cauto, Granma.
En tiempos donde la adversidad parece querer doblegar el espíritu de una nación, hay quienes, con valentía y entrega, deciden poner su corazón al servicio de los demás. Luis Manuel Bonilla Jorge y su hijo Edgar Bonilla Mainegra son dos de esos hombres que han marcado la diferencia en la vida de muchas personas, especialmente de la Demarcación del Consejo Popular Grito de Yara.
Su historia se remonta a un momento crítico cuando las aguas del río Cauto, el Salado y los escurrimientos del huracán Melissa azotaron con fuerza, dejando incomunicadas a comunidades enteras. En aquella ocasión, padre e hijo demostraron cómo su pasión por la radioafición puede ser mucho más que un hobby: es una herramienta vital para salvar vidas y brindar esperanza.
Volviendo a escribir sobre ellos, hoy se enfrentan a un nuevo desafío. Debido al corte de electricidad provocado por el déficit de combustible en la isla, quedaron sin servicio eléctrico y sin comunicaciones convencionales. Sin embargo, una emergencia urgente llamó a su puerta. El día 18 de febrero, el doctor Alexeis, del policlínico del Consejo Popular Grito de Yara, solicitó su ayuda para asistir a una niña de seis años, Daliannis Zamora Ramos, que padecía una apendicitis con dolor y fiebre desde hacía más de 12 horas.
El médico, ya casi sin opciones normales, intentó sin éxito comunicarse con el SIUM en la capital granmense desde varios lugares elevados, pero la falta de electricidad y la falla en la radio base telefónica impedían la comunicación. Fue entonces cuando acudió al domicilio de Edgar Bonilla. Padre e hijo, pese a la falta de batería en sus equipos, gracias a la solidaridad de Nelsito, quien les prestó la batería de su moto, lograron poner en marcha las radios.
Realizaron un llamado general (CQ) que fue recibido desde Santiago de Cuba por la estación de radioaficionado CL8 YDY, la cual logró conectar con el SIUM a través del canal 500. En menos de una hora, el traslado de la niña al Hospital Carlos Manuel de Céspedes fue efectuado, permitiendo que fuera intervenida quirúrgicamente con éxito y comenzara un proceso de recuperación satisfactoria.
Esta historia no es sólo acerca de radios o tecnología; es la crónica emotiva de la solidaridad, el amor y la persistencia de unos hombres que, como David frente a Goliat, luchan contra las fuerzas que parecen asfixiar a su nación. Luis Manuel y Edgar Bonilla son un símbolo de resistencia, humanidad y esperanza que elevan en alto el noble hobby de la radioafición, demostrando que con corazón y esfuerzo se pueden superar incluso las dificultades más abrumadoras.